Versículos clave en Youtube
| [00:01] Josué 22 v. 1-8 | Despedida y Bendición de Josué a las Tribus Transjordánicas |
| [01:13] Josué 22 v. 9-12 | El Regreso a sus Tiendas y la Construcción del Altar en el Jordán |
| [02:24] Josué 22 v. 13-20 | La Reacción de Israel: Envío de Finees y el Reproche por Rebelión |
| [04:35] Josué 22 v. 21-29 | Respuesta de las Tribus: El Altar es Testimonio, no para Sacrificios |
| [06:46] Josué 22 v. 30-34 | Aceptación y Alivio de Israel: El Altar es Llamado “Testimonio” |
Josué 22: El Altar Testificante y la Unidad de Israel
En este capítulo del libro de Josué, observamos cómo las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés regresaron a sus territorios al otro lado del Jordán después de haber cumplido su compromiso con el pueblo de Israel. Este relato subraya la importancia de la unidad entre los hijos de Dios, la necesidad de claridad en nuestras acciones y cómo el diálogo puede resolver malentendidos para preservar la paz. A través de estos eventos, encontramos principios espirituales que destacan la necesidad de confiar en Dios, actuar con transparencia y reconocer Su soberanía sobre todas las cosas.
El Regreso de las Tribus Orientales
El texto describe cómo Josué despidió a los hombres de las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés, quienes habían luchado junto a sus hermanos israelitas para conquistar la tierra prometida. Josué les recordó que habían cumplido fielmente el mandato divino y humano, y les bendijo antes de enviarlos de vuelta a sus hogares.
Este episodio refleja cómo Dios honra la fidelidad y recompensa el servicio obediente. Estas tribus no solo recibieron la aprobación de Josué, sino también la certeza de que su heredad estaba asegurada al otro lado del Jordán.
La Construcción del Altar Testificante
Antes de cruzar el río Jordán, estas tribus levantaron un altar grande en las cercanías del río, cerca de la tierra de Canaán. Al ver este altar, los israelitas occidentales pensaron que se trataba de un acto de rebelión contra el Señor y planearon ir a la guerra contra ellos. Sin embargo, enviaron primero una delegación liderada por Finees, hijo del sumo sacerdote, para investigar el asunto.
Las tribus orientales explicaron que el altar no era para ofrecer sacrificios, sino como un testimonio perpetuo de que ellas también pertenecían al pueblo de Dios. Dijeron:
“Porque dijimos: En tiempo venidero vuestros hijos podrían decir á nuestros hijos: ¿Qué tenéis vosotros con Jehová el Dios de Israel? Porque Jehová puso el Jordán por término entre nosotros y vosotros, hijos de Rubén y hijos de Gad; no sois vosotros parte en Jehová. Así podrían vuestros hijos hacer que nuestros hijos dejasen el temor de Jehová.”
Este altar simbolizaba la unidad espiritual entre todas las tribus, asegurando que las generaciones futuras recordaran que todos formaban parte del pacto divino.
La Resolución del Conflicto
La explicación de las tribus orientales satisfizo completamente a los israelitas occidentales, quienes aceptaron el propósito del altar como un testimonio y no como un acto de desobediencia. La prontitud de ambos grupos para dialogar y buscar la verdad evitó una guerra fratricida y fortaleció la unidad entre las tribus.
Este episodio demuestra cómo la comunicación abierta y la disposición para escuchar pueden resolver conflictos y preservar la paz dentro del pueblo de Dios.
Lecciones sobre Unidad y Diálogo
Este capítulo nos enseña importantes principios espirituales aplicables a nuestra vida diaria:
- La Importancia de la Unidad en el Pueblo de Dios: La división debilita la fe colectiva, mientras que la unidad fortalece el testimonio del pueblo de Dios ante el mundo.
- La Necesidad de Claridad en Nuestras Acciones: Las acciones bien intencionadas pueden ser malinterpretadas si no se explican adecuadamente. Debemos actuar con transparencia para evitar malentendidos.
- El Valor del Diálogo para Resolver Conflictos: Antes de juzgar o tomar medidas drásticas, debemos buscar la verdad mediante el diálogo y la investigación.
- El Propósito de Recordar Nuestra Identidad en Cristo: Así como el altar servía como testimonio, debemos mantener recordatorios de nuestra relación con Dios para que las futuras generaciones permanezcan firmes en la fe.
Te invito a compartir este estudio con otros creyentes interesados en comprender mejor el ejemplo de las tribus orientales y cómo podemos aplicar estos principios en nuestras vidas. Al difundir estas verdades, ayudamos a otros a aprender de la sabiduría bíblica y comprometerse más profundamente con el servicio divino.
Texto integro del Libro de Josué capítulo: 22
Josué capítulo 22
Capítulo 22
ENTONCES Josué llamó á los Rubenitas y á los Gaditas, y á la media tribu de Manasés,
2 Y díjoles: Vosotros habéis guardado todo lo que Moisés siervo de Jehová os mandó, y habéis obedecido á mi voz en todo lo que os he mandado.
3 No habéis dejado á vuestros hermanos en estos muchos días hasta hoy, antes habéis guardado la observancia de los mandamientos de Jehová vuestro Dios.
4 Ahora pues que Jehová vuestro Dios ha dado reposo á vuestros hermanos, como se lo había prometido, volved, y tornad á vuestras tiendas, á la tierra de vuestras posesiones, que Moisés siervo de Jehová os dió de la otra parte del Jordán.
5 Solamente que con diligencia cuidéis de poner por obra el mandamiento y la ley, que Moisés siervo de Jehová os intimó: que améis á Jehová vuestro Dios, y andéis en todos sus caminos; que guardéis sus mandamientos, y os alleguéis á él, y le sirváis de todo vuestro corazón y de toda vuestra alma.
6 Y bendiciéndolos Josué, los envió: y fuéronse á sus tiendas.
7 También á la media tribu de Manasés había dado Moisés posesión en Basán; mas á la otra media dió Josué heredad entre sus hermanos de estotra parte del Jordán al occidente: y también á éstos envió Josué á sus tiendas, después de haberlos bendecido.
8 Y hablóles, diciendo: Volveos á vuestras tiendas con grandes riquezas, y con grande copia de ganado, con plata, y con oro, y metal, y muchos vestidos: partid con vuestros hermanos el despojo de vuestros enemigos.
9 Y los hijos de Rubén y los hijos de Gad, y la media tribu de Manasés, se tornaron, y partiéronse de los hijos de Israel, de Silo, que está en la tierra de Canaán, para ir á la tierra de Galaad, á la tierra de sus posesiones, de la cual eran poseedores, según palabra de Jehová por mano de Moisés.
10 Y llegando á los términos del Jordán, que está en la tierra de Canaán, los hijos de Rubén y los hijos de Gad, y la media tribu de Manasés, edificaron allí un altar junto al Jordán, un altar de grande apariencia.
11 Y los hijos de Israel oyeron decir como los hijos de Rubén y los hijos de Gad, y la media tribu de Manasés, habían edificado un altar delante de la tierra de Canaán, en los términos del Jordán, al paso de los hijos de Israel:
12 Lo cual como los hijos de Israel oyeron, juntóse toda la congregación de los hijos de Israel en Silo, para subir á pelear contra ellos.
13 Y enviaron los hijos de Israel á los hijos de Rubén y á los hijos de Gad y á la media tribu de Manasés en la tierra de Galaad, á Phinees hijo de Eleazar sacerdote,
14 Y á diez príncipes con él; un príncipe de cada casa paterna de todas las tribus de Israel, cada uno de los cuales era cabeza de familia de sus padres en la multitud de Israel.
15 Los cuales vinieron á los hijos de Rubén y á los hijos de Gad, y á la media tribu de Manasés, en la tierra de Galaad; y habláronles, diciendo:
16 Toda la congregación de Jehová dice así: ¿Qué transgresión es ésta con que prevaricáis contra el Dios de Israel, volviéndoos hoy de seguir á Jehová, edificándoos altar para ser hoy rebeldes contra Jehová?
17 ¿Nos ha sido poco la maldad de Peor, de la que no estamos aún limpios hasta este día, por la cual fué la mortandad en la congregación de Jehová?
18 Y vosotros os volvéis hoy de seguir á Jehová; mas será que vosotros os rebelaréis hoy contra Jehová, y mañana se airará él contra toda la congregación de Israel.
19 Que si os parece que la tierra de vuestra posesión es inmunda, pasaos á la tierra de la posesión de Jehová, en la cual está el tabernáculo de Jehová, y tomad posesión entre nosotros; pero no os rebeléis contra Jehová, ni os rebeléis contra nosotros, edificándoos altar á más del altar de Jehová nuestro Dios.
20 ¿No cometió Achân, hijo de Zera, prevaricación en el anatema, y vino ira sobre toda la congregación de Israel? y aquel hombre no pereció solo en su iniquidad.
21 Entonces los hijos de Rubén y los hijos de Gad, y la media tribu de Manasés, respondieron y dijeron á los principales de la multitud de Israel:
22 El Dios de los dioses, Jehová, el Dios de los dioses, Jehová, él sabe, y sabrá Israel: si por rebelión ó por prevaricación contra Jehová (no nos salves hoy,)
23 Nos hemos edificado altar para tornarnos de en pos de Jehová, ó para sacrificar holocausto ó presente, ó para hacer sobre él sacrificios pacíficos, el mismo Jehová nos lo demande.
24 Asimismo, si no lo hicimos por temor de esto, diciendo: Mañana vuestros hijos dirán á nuestros hijos: ¿Qué tenéis vosotros con Jehová el Dios de Israel?;
25 Jehová ha puesto por término el Jordán entre nosotros y vosotros, oh hijos de Rubén é hijos de Gad; no tenéis vosotros parte en Jehová: y así vuestros hijos harán que nuestros hijos no teman á Jehová.
26 Por esto dijimos: Hagamos ahora por edificarnos un altar, no para holocausto ni para sacrificio,
27 Sino para que sea un testimonio entre nosotros y vosotros, y entre los que vendrán después de nosotros, de que podemos hacer el servicio de Jehová delante de él con nuestros holocaustos, con nuestros sacrificios, y con nuestros pacíficos; y no digan mañana vuestros hijos á los nuestros: Vosotros no tenéis parte en Jehová.
28 Nosotros, pues, dijimos: Si aconteciere que tal digan á nosotros, ó á nuestras generaciones en lo por venir, entonces responderemos: Mirad el símil del altar de Jehová, el cual hicieron nuestros padres, no para holocaustos ó sacrificios, sino para que fuese testimonio entre nosotros y vosotros.
29 Nunca tal acontezca que nos rebelemos contra Jehová, ó que nos apartemos hoy de seguir á Jehová, edificando altar para holocaustos, para presente, ó para sacrificio, á más del altar de Jehová nuestro Dios que está delante de su tabernáculo.
30 Y oyendo Phinees el sacerdote y los príncipes de la congregación, y las cabezas de la multitud de Israel que con él estaban, las palabras que hablaron los hijos de Rubén y los hijos de Gad y los hijos de Manasés, fueron contentos de ello.
31 Y dijo Phinees hijo del sacerdote Eleazar, á los hijos de Rubén, á los hijos de Gad, y á los hijos de Manasés: Hoy hemos entendido que Jehová está entre nosotros, pues que no habéis intentado esta traición contra Jehová. Ahora habéis librado á los hijos de Israel de la mano de Jehová.
32 Y Phinees hijo del sacerdote Eleazar, y los príncipes, volviéronse de con los hijos de Rubén, y de con los hijos de Gad, de la tierra de Galaad á la tierra de Canaán, á los hijos de Israel: á los cuales dieron la respuesta.
33 Y el negocio plugo á los hijos de Israel, y bendijeron á Dios los hijos de Israel; y no hablaron más de subir contra ellos en guerra, para destruir la tierra en que habitaban los hijos de Rubén y los hijos de Gad.
34 Y los hijos de Rubén y los hijos de Gad pusieron por nombre al altar Ed; porque es testimonio entre nosotros que Jehová es Dios.
Resumen del capítulo 22 del libro de Josué
El capítulo 22 del Libro de Josué narra un episodio importante en la historia de Israel, que involucra a las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés que habían recibido herencias al este del río Jordán. Aquí tienes un resumen exhaustivo del capítulo:
- Las tribus al este del Jordán: El capítulo comienza con Josué llamando a las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés, que habían recibido herencias al este del río Jordán, para que se preparen para regresar a sus territorios asignados.
- Despedida y bendición: Josué elogia a estas tribus por su lealtad y obediencia al haber ayudado a las otras tribus en la conquista de la tierra prometida al oeste del Jordán. Les da su bendición y les insta a seguir las leyes y mandamientos del Señor mientras regresan a sus hogares.
- Construcción del altar: Mientras regresan a sus territorios al este del Jordán, las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés deciden construir un gran altar junto al río Jordán, en la región fronteriza. El propósito declarado del altar es ser un testimonio visual de su conexión con las tribus al oeste del Jordán y un recordatorio de que también adoran al Dios de Israel.
- Malentendido en Israel: Las tribus al oeste del Jordán, al enterarse de la construcción del altar, temen que las tribus al este del Jordán se hayan apartado del Señor y estén adorando a otros dioses. Esto genera gran preocupación y temor en Israel, ya que la idolatría era una violación grave de los mandamientos de Dios.
- Envío de líderes para investigar: Los líderes de Israel deciden enviar a Finees, el hijo del sumo sacerdote Eleazar, junto con diez príncipes de las tribus, para investigar la situación en las tierras al este del Jordán. Llevan consigo utensilios sagrados y se preparan para tomar medidas si es necesario.
- Diálogo con las tribus al este del Jordán: Antes de tomar medidas drásticas, Finees y los líderes se acercan a las tribus al este del Jordán para aclarar la situación. Expresan su preocupación por la construcción del altar y preguntan si las tribus están verdaderamente comprometidas con el Señor.
- Explicación de las tribus al este del Jordán: Las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés explican que el altar no es para ofrecer sacrificios, sino más bien como un testimonio y un recordatorio de su unidad con las otras tribus de Israel. Aseguran que su lealtad al Dios de Israel es firme y que nunca han tenido la intención de apartarse de Él.
- Alivio y agradecimiento: Al escuchar la explicación de las tribus al este del Jordán, Finees y los líderes de Israel están aliviados y agradecidos de que no haya apostasía. Ofrecen elogios y agradecimientos al Señor por mantener la unidad de las tribus de Israel.
- El altar como símbolo de unidad: Las tribus al este del Jordán llaman al altar “Ed” (testimonio) para subrayar que su construcción fue un acto de testimonio y no una señal de rebelión. El altar se convierte en un símbolo de unidad entre las tribus de Israel.
- Finalización del episodio: El capítulo concluye con la noticia de que la paz se mantiene en Israel, y que las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés continúan viviendo en sus territorios al este del Jordán, mientras que las otras tribus permanecen al oeste del río.
En resumen, el capítulo 22 de Josué narra un episodio en el que las tribus al este del Jordán construyen un altar que genera malentendidos y preocupación en Israel. Sin embargo, la situación se resuelve mediante el diálogo y la explicación de las tribus al este del Jordán, lo que demuestra la importancia de la unidad y la lealtad a Dios en la nación de Israel. El altar se convierte en un símbolo de esa unidad y lealtad.


