Matrimonio, Riquezas y el Reino: Las Enseñanzas Radicales de Mateo 19
El capítulo 19 de Mateo presenta algunas de las instrucciones más desafiantes de Jesús, tocando temas como el divorcio, la pureza del matrimonio, la recepción de los niños y el peligro de las riquezas. Cada sección revela el corazón de Dios para las relaciones humanas y la vida en su reino.
El Matrimonio y el Divorcio: Volviendo al Diseño Original
Los fariseos, buscando tentar a Jesús, le preguntaron: “¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?” Jesús los llevó de vuelta al principio, citando Génesis: “El que los hizo al principio, varón y hembra los hizo… Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”.
Cuando los fariseos mencionaron que Moisés permitió el divorcio, Jesús respondió: “Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así”. Luego añadió una advertencia solemne: “Cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera”.
Los discípulos, asombrados, concluyeron que “si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse”. Jesús reconoció que no todos están llamados al matrimonio, mencionando a aquellos que “se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos”.
Dejad a los Niños Venir a Mí: La Fe Sencilla que Hereda el Reino
Mientras Jesús enseñaba, le trajeron niños para que los bendijera. Los discípulos intentaron impedirlo, pero Jesús reprendió su actitud: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos”.
Este pasaje subraya la importancia de la fe sencilla y la humildad. El reino de Dios no es para los autosuficientes, sino para los que, como niños, dependen enteramente de Él.
El Joven Rico: Cuando las Riquezas se Convierten en Obstáculo
Un joven rico se acercó a Jesús preguntando: “Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?” Jesús primero lo confrontó: “¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios”. Luego le dijo que guardara los mandamientos.
El joven afirmó haber cumplido la ley desde su juventud, pero Jesús, viendo su corazón, le dio un desafío radical: “Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres… y ven y sígueme”. El joven se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
Jesús entonces declaró: “Difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos… Es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja”. Los discípulos, alarmados, preguntaron: “¿Quién, pues, podrá ser salvo?” Jesús respondió: “Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible”.
La Recompensa de Dejarlo Todo por Cristo
Pedro, recordando que los discípulos habían dejado todo, preguntó: “¿Qué, pues, tendremos?” Jesús prometió una recompensa eterna:
- “En la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros… también os sentaréis sobre doce tronos”.
- “Cualquiera que haya dejado casas, hermanos, tierras… recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna”.
Pero añadió una advertencia paradójica: “Muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros”.
¿Qué Estamos Dispuestos a Dejar por el Reino?
Mateo 19 nos confronta con preguntas incómodas:
- ¿Valoramos el matrimonio como un pacto sagrado, o buscamos salidas fáciles?
- ¿Acogemos a los pequeños y vulnerables con la misma ternura que Jesús?
- ¿Estamos aferrados a nuestras riquezas—sean materiales o de estatus—o las soltamos para seguir a Cristo sin reservas?
Jesús no ofrece un camino fácil, pero sí uno que lleva a la vida verdadera. Como el joven rico, muchos hoy se alejan tristes cuando el costo del discipulado parece demasiado alto. Pero para los que eligen seguirle, la promesa es incomparable: “Con Dios, todo es posible”. ¿Estamos listos para creerlo?
Texto integro del Libro de la biblia Mateo capítulo: 19
Mateo 19
Jesús enseña sobre el divorcio
1Aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, se alejó de Galilea, y fue a las regiones de Judea al otro lado del Jordán.
2Y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí.
3Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?
4El, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo,
5y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?
6Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
7Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla?
8El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así.
9Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.
10Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.
11Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado.
12Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.
Jesús bendice a los niños
13Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron.
14Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.
15Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí.
El joven rico
16Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?
17El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.
18Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio.
19Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
20El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?
21Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.
22Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
23Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.
24Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.
25Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?
26Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.
27Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?
28Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
29Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.
30Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros.
Resumen del capítulo 19 del libro de Mateo
El capítulo 19 del Evangelio según Mateo presenta una serie de enseñanzas y episodios que abordan temas fundamentales como el matrimonio, el divorcio, la riqueza y la importancia de la fe. Este capítulo proporciona directrices éticas y espirituales que continúan desarrollando la enseñanza moral de Jesús y su énfasis en la relación con Dios y los demás.
El capítulo comienza con la llegada de Jesús a la región de Judea, donde la gente acude a él para ser sanada. Los fariseos, buscando poner a prueba a Jesús, le preguntan sobre el divorcio, un tema que ya había sido debatido en la tradición religiosa judía. Jesús responde citando las Escrituras y señalando que, desde el principio, Dios diseñó el matrimonio para ser una unión permanente entre un hombre y una mujer. Él dice: “Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”. Jesús establece así la santidad y la indisolubilidad del matrimonio según la voluntad divina.
La enseñanza de Jesús sobre el divorcio lleva a una conversación más profunda con sus discípulos, quienes quedan sorprendidos por la rigidez de esta enseñanza. Jesús explica que, aunque Moisés permitió el divorcio debido a la dureza del corazón humano, esto no era la intención original de Dios. Jesús enfatiza nuevamente la importancia de la fidelidad y la unidad en el matrimonio.
A continuación, el capítulo 19 registra el encuentro de Jesús con un joven rico que busca la vida eterna. Jesús le insta a seguir los mandamientos, pero el joven dice que ya los ha cumplido. Luego, Jesús le pide que venda sus posesiones, dé el dinero a los pobres y lo siga. La reacción del joven rico es de tristeza, ya que es posesivo de sus riquezas. Jesús comenta sobre la dificultad que tienen los ricos para entrar en el reino de los cielos, utilizando la famosa metáfora de que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja. Esta enseñanza destaca el peligro de la posesión y el apego a las riquezas, señalando que la verdadera riqueza se encuentra en seguir a Jesús sin reservas.
Pedro, al escuchar esta conversación, pregunta sobre la recompensa que recibirán aquellos que han dejado todo para seguir a Jesús. Jesús responde diciendo que aquellos que han dejado casas, hermanos, hermanas, padres o hijos por su causa recibirán cien veces más y heredarán la vida eterna. Esta promesa subraya la recompensa espiritual y la provisión de Dios para aquellos que han sacrificado en el servicio del Reino.
El capítulo 19 concluye con Jesús hablando nuevamente sobre su inminente sufrimiento, muerte y resurrección. A pesar de las claras predicciones, los discípulos aún no comprenden completamente estas palabras y sienten temor. Jesús, sin embargo, continúa revelando su propósito redentor y la necesidad de su sacrificio para la salvación de la humanidad.
En resumen, el capítulo 19 de Mateo aborda temas cruciales como el matrimonio, el divorcio, la riqueza y la importancia de seguir a Jesús. La enseñanza de Jesús sobre el matrimonio destaca la santidad y la indisolubilidad del vínculo conyugal. Su encuentro con el joven rico subraya la necesidad de renunciar a las posesiones materiales para seguirle plenamente. La promesa de recompensa para aquellos que han dejado todo por el Reino resalta la generosidad y provisión de Dios. Este capítulo continúa desarrollando la ética del discipulado y la centralidad de la fe y el desapego en la vida cristiana.


